Una noche en la que todo cobró sentido

Una noche en la que todo cobró sentido


El otro día, de madrugada, vivimos algo difícil de explicar con palabras.

Mientras el aeropuerto de Barcelona dormía, nosotros entrábamos en la T1 con pases especiales, acompañando a los montadores, cruzando zonas cerradas al público, con el tiempo justo y el pulso acelerado. El barco llegó literalmente sobre la bocina. No había margen para errores. O entraba esa noche… o no entraba.

Y entró.

Allí, en silencio, empezamos a montar un espacio para 1490 Deco & Deli que jamás habríamos imaginado hace unos años. Hoy ocupamos uno de los puntos más visibles del aeropuerto: justo donde desembocan las escaleras mecánicas, en la entrada de la nueva tienda gourmet. Un lugar privilegiado. De esos que no se explican, se sienten.

Para este espacio decidimos no hacer lo evidente.
Montamos un barco de dos metros, una galera del siglo XV. Vinilamos el suelo como si fuera el océano. Y lo acompañamos de una pantalla que cuenta nuestra historia: la de una finca documentada en 1490 y la muy probable historia del primer aceite de oliva que cruzó el Atlántico en plena era de los descubrimientos.

La reacción de la gente es casi siempre la misma.
Primero, shock.
Después, curiosidad.
Y finalmente, comprensión.

Porque cuando ven un barco lleno de frascas de cerámica y entienden que es aceite de oliva… algo cambia. Y cuando los promotores explican que esas piezas homenajean a las ánforas que transportaban vino y aceite en el siglo XV, y que todo está respaldado por escrituras reales conservadas en el Archivo Histórico de Córdoba, la historia deja de ser marketing y se convierte en verdad.

 

Recuerdo mirar a Pedro M. López, mi socio, en mitad de la noche, con el montaje aún en marcha, y decirle:

“¿Te das cuenta de dónde estamos?”

A un lado, Versace montando su espacio.
Al otro, Loewe.
Y nosotros allí, con un barco, hablando de aceite de oliva, historia y legado.

 

En ese momento entendimos algo importante:
ya no estábamos compitiendo en una categoría,
estábamos construyendo un relato.

Las cosas nos están pasando muy rápido. Quizá demasiado rápido para asimilarlas del todo. Pero lo que sí tenemos claro es que hemos dejado de vender un commodity para empezar a trascenderlo.

Os invitamos a pasar este mes de febrero por la Aeropuerto de Barcelona-El Prat, Terminal 1, y a vivir el espacio con vuestros propios ojos.
Ojalá os emocione tanto como a nosotros.

Lo mejor, como siempre, está por llegar.
Ilusión, trabajo… y cada vez, un poco más de suerte.

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