Seguro que alguna vez te han dicho:

"Si vas a visitar ese pueblo de la sierra, no te puedes ir sin probar las tortillas de Juan, el queso del cabrero o los dulces de Fernando el pastelero”.

" Secretos gastronómicos de pequeños pueblos de España que, junto al respeto por nuestro entorno, el cuidado y mimo a los animales y hacia sus huertas y, en definitiva, la tierra en la que vivimos, combinados con el cariño hacia los clientes, hacen para nosotros la base de todo ".

Efectivamente, a todos nos ha pasado que después de deleitarte con algún manjar te preguntas cómo puede ser que dicha delicia no se comercialice, e incluso algunos le hemos preguntado a Fernando, al cabrero o a Juan por qué no lo hacen. Generalmente la respuesta es siempre la misma: “Somos muy pequeñitos”, “no sabríamos hacerlo”, “no tenemos tiempo”... y una larga lista de pretextos a la que se pone fin cuando alguien llega y te abre los ojos.

Y eso mismo fue lo que nos ocurrió a nosotros: dos jóvenes con alma emprendedora y unas ganas inmensas de innovar y sorprender que, sin pensar en las consecuencias, dimos un paso al frente y vimos cómo nuestro sueño se hacía realidad. Fue en 2018 cuando despegamos con 1490 Fuente de la Rosa, donde, en un primer momento, solo comercializábamos aceite de oliva súper premium.

Sintiéndonos identificados con esos pequeños productores que eran nuestros amigos o vecinos, comprobamos que su camino era común al nuestro en la búsqueda de la excelencia, el respeto por nuestro entorno, el cuidado de los animales y, en definitiva, de la tierra que habitamos. Todo ello, combinado con el cariño hacia el cliente, nos impulsó a ayudarles y a presentar esos increíbles secretos gastronómicos bajo nuestra marca, una garantía de calidad al 100%, para nosotros la base de todo.