VINOS D.O. MONTILLA MORILES

CRIANZA CON SIGLOS DE HISTORIA.

 

El origen de la viña es muy remoto. Se sabe que ya existía en el Terciario y que durante las glaciaciones, la planta subsistió a lo largo de los años refugiada en algunos de los cálidos valles de la región comprendida entre el Himalaya y el Cáucaso. Desde allí, cuando las temperaturas del planeta se suavizaron, se propagó hacia Europa por toda la costa Mediterránea.

Está demostrado, por restos arqueológicos, la fundación íbera de Montilla y la antigüedad allí del cultivo de la vid. Recientemente, han aparecido unas pepitas de uva     (vitis vinífera), en las excavaciones que se están realizando en el Castillo, que según los expertos datan del siglo VIII o IX a C.

Por el Sur de la Península Ibérica han pasado multitud de civilizaciones a lo largo de la Historia que han contribuido de manera definitiva a la vitivinicultura de nuestra zona. El poderoso Imperio Romano, donde Roma gozó con los reconocidos vinos procedentes de la Hispania Ulterior; la dominación musulmana en la que el vino, prohibido su consumo por el Corán, fue considerado un medicamento contra los males de la época y la Reconquista cristiana donde las grandes extensiones de viñedo, que llegaban incluso hasta las puertas de Córdoba, fueron repartidas entre los nobles que participaron en la misma.

Es a partir de los siglos XVII y XVIII donde se produce la verdadera revolución en la producción vinícola en el Sur de la Península Ibérica, con la aparición de la crianza por el sistema de criaderas y solera.